Simplicidad de mundo

A estas horas de la madrugada en lugar de dormir he decidido escribir. Y he decidido hacerlo, precisamente, ahora; porque es el mejor momento para detenerse a reflexionar, acerca de todo ese mundo que nos rodea y, en el que no parece existir nada más que un materialismo exacerbado.

No voy a negar que, en algunas ocasiones, yo también me entrego desaforadamente al plácido mundo de compraypaga, pruebaylleva y hoytesacaremoshastalosojosantesdequesalgasdemiestablecimiento. Pero por lo general no soy de ese tipo de personas que solamente ansia tener bienes materiales y acumular dinero, riquezas, dinero y otra vez dinero: no. Lo que yo llevo tiempo buscando en esta vida es otra cosa mucho más simple. Al igual que casi todos, lo que yo busco es la felicidad, es el bienestar.

Supongo que, quienes ya me conozcáis tras haber leído alguno de mis relatos, os habréis dado cuenta de la importancia que le otorgo a las pequeñas cosas, quizás porque en mi vida también he vivido,por desgracia,esos momentos en que alguien te “regala” un billetito y te dice <<hala,ahí tienes. Para que te compres helados<< (si por estas personas fuera me habrían operado de las amígdalas una docena de veces al menos) o simplemente,como en el caso de un niño que yo conozco en persona, si te paras a pensar <<¿para qué sirve ésto?>> y esperas un beso o alguna carantoña, obtienes una disgustada mirada de reojo y un <<para quien no quiere nada, tengo yo mucho>>. Cuando lo que en realidad aguardas es que te dediquen unos minutos tan siquiera…Y no su dinero, con el que sólo quieren mostrarte lo mucho o poco que poseen. Y digo poco haciendo referencia, sobre todo, a su sesera y humanidad.

Este es un asunto grave teniendo en cuenta los tiempos que corren. Sin embargo muy pocas personas parecen caer en ello. Hay quienes elevan la voz simplemente porque echan en falta su anterior vida de lujo y disfrute, en la que nunca hicieron un alto en el camino para fijarse en el pobre, tenderle la  mano y ayudarlo a continuar. No, para todas esas personas era mucho más fácil gastar sin control; cosa que hace que, al igual que la pescadilla que se muerde la cola, el materialismo vuelva a entrar a escena.

Este mundo cada día me parece más simple y atormentado, aunque, en determinados momentos, debo hacer un alto en el camino yo también. Y debo hacerlo para observar a mi alrededor y, comprobar que dentro de la simplicidad del mundo en que nos ha tocado vivir (de ahí el título de mi entrada), no todo es tan fácil de catalogar. No es fácil de catalogar porque en el fondo el mundo no es simple, no; sino un conglomerado de sociedades entregadas al fuerte dominio del dólar, euro, yen o moneda a escoger. Pero por otro lado: ¿no es demasiado simple la existencia de aquel que solamente posee el dinero como bien?

Para finalizar mi entrada, quiero resaltar mi opinión: no sé que pensar sobre los autómatas en los que nos estamos convirtiendo, incluso sin que nosotros mismos lo hayamos escogido; porque, estemos dispuestos a ello o no, la sociedad acabará llevándonos por el rectilíneo camino del marketing y nuestras vidas no serán nuestras (aunque realmente tampoco nos pertenecen), sino de ese mundo tan simple y no al mismo tiempo. Ese mundo guiado y marcado, en cualquier caso, por la pecunia y el poder.

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